Cómo manejar el estrés en la alta competición

La práctica del deporte al nivel de la alta competición pone a prueba las capacidades no sólo físicas de la persona, sino también las capacidades mentales, como por ejemplo la concentración, el manejo del estrés y la regulación de vivencias emocionales como el miedo, la desconfianza o la frustración, entre muchos otras. 

La psicología del deporte es una ciencia muy interesante que trata de estudiar y optimizar estos procesos mentales, y aplicar las técnicas y herramientas óptimas para el mejor desempeño de la competición deportiva a un alto nivel. Las siguientes estrategias, utilizadas para mejorar la capacidad mental de vivir situaciones de alta presión, donde hay mucho en juego, también pueden aplicarse en otras situaciones similares, como trabajos de alto estrés:

  1. Cuida tus propios hábitos, construye tus rutinas. Son una sucesión repetida de acciones que crearán una sensación de orden y estabilidad, y una base de seguridad sobre la que el estrés incidirá con menor intensidad, pues habrá una mayor vivencia de control. Por ejemplo, una rutina de calentamiento previa al juego o una rutina matutina antes de ir al trabajo. 
  2. Mantén la atención enfocada en el momento presente durante tu actividad. Cualquier preocupación por el futuro o rumiación sobre el pasado restará capacidad para lidiar con la situación presente, como por ejemplo un momento clave de entrenamiento o de competición. Para cuidar que el flujo de atención sea óptimo hacia el presente ayuda mucho el dedicar el tiempo a una sola actividad, sin interferencias externas; también centrará la atención en el presente el que la actividad sea un reto y suponga un extra de dificultad de lo que has sido capaz de hacer ya anteriormente; además si el reto contiene una meta muy significativa y simbólica para ti, la atención en el presente se maximizará.  
  3. Cuida de tener un sueño suficiente y una dieta equilibrada y saludable. Estos dos factores en estado óptimo, tradicionalmente relacionados con la salud física, tienen un gran impacto positivo en la capacidad mental para lidiar con el estrés.
  4. Desarrolla tu red de apoyo, cuida tu círculo de relaciones. No sólo es importante el apoyo de tus compañeros de equipo, o de profesión, sino también construir una red de apoyo social amplia, amigos y familiares. La vivencia de que otros te tengan en mente y el tener activo este tipo de conexiones con personas a las que le importas favorecen un estado mental más resistente y capaz de lidiar con el estrés.
  5. Sírvete de un profesional para el desarrollo de técnicas de visualización, técnicas de relajación y/o técnicas de diálogo interno.  Estas generen confianza y optimizan el nivel de activación para rendir tu capacidad al máximo. Estas técnicas pueden luego llevarse a cabo en situaciones de alta presión, una vez construidas durante un trabajo psicológico previo.  
  6. Asume el error como una parte inevitable de quien practica cualquier actividad a un alto nivel de exigencia, pues las situaciones de alta presión son por definición un desafío y no algo sencillo. El error se transforma así en una oportunidad de aprendizaje, y deja de ser vivido como un fracaso paralizante para verse como una parte más del camino de crecimiento en el desempeño personal.

Dr. Francisco Javier López Cánovas

Coordinador de la Unidad de Salud Mental y Relacional (USMyR) del Instituto de Neurociencias VITHAS Madrid

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